24 de Febrero de 2012. "¿Cuándo llegará la primavera?" me preguntó.
Me hablaba del frío y de esas cosas que yo nunca había sentido, y por lo tanto, no podía entender (yo vivo en una estrella a 700 km del gran astro, el Sol, así que estoy siempre tostada). Seguía repitiendo la misma pregunta varias veces a medida que continuaba con el monólogo. Y digo "monólogo", no porque yo no quisiese hablar, o porque no supiese qué decir, sino porque lo mejor era callar. Ella me mostraba con las manos como las palabras retumbaban en sus oídos. Siempre he pensado que gesticula demasiado, es gracioso. "Y zás" decía de pronto. ''Te clavan puñales hasta los de tu propia sangre.''
Era de esperar que tarde o temprano estallara, y así fue. Así lo hizo. Y si fueron interminables las lágrimas, más lo eran las tormentas que la azotaban. Pequeña guerrera pasiva, ¿quién sufre más que tú?
Sabías que cuando comencé a hablar tenía razón en la mayor parte de las cosas, lo sabías. Porque es cierto eso que decía, que sin causa no hay efecto, pero me paro a pensar y ¿quién soy yo para opinar? Yo no veo, ni siento ese frío. ¿Pero tú? Tú sigues ahí, en ese infinito invierno, en esos Lunes que no acaban y vuelves a preguntarte: "¿Cuándo llegará la primavera?"
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